“La diferencia entre un violador y un putero es solo el billete que pone en la boca de la mujer para que no grite”, sentenció Sonia Sánchez, sobreviviente de explotación sexual y trata, en el Día Internacional de la Prevención contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas.
En el marco del 23 de septiembre, Día Internacional de la Prevención contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, la voz de Sonia Sánchez, sobreviviente de la trata con fines de explotación sexual, resonó con fuerza e incomodidad. Su testimonio, cargado de dolor y de verdad, fue también un llamado urgente a la reflexión social y a la acción colectiva.
“Yo no tuve Educación Sexual Integral en la escuela, por eso fui prostituida y traficada”, relató con crudeza. Para Sánchez, la prevención empieza con la educación y con el diálogo familiar, en un contexto donde las nuevas tecnologías y aplicaciones —como OnlyFans, TikTok, Divas Play o Cafecito— se han convertido en espacios de captación y prostitución de niñas, adolescentes y mujeres de todas las edades.
La activista denunció que la trata ya no necesita cadenas visibles, porque hoy el control se ejerce a través de los celulares y el miedo impuesto por proxenetas. “Nuestras hijas creen que suben contenido erótico, pero eso no es erotismo: es prostitución. Y cuando lo hacen, esas imágenes ya no les pertenecen”, advirtió.
Con dureza, Sánchez apuntó a la raíz del problema: los prostituyentes. “Si no hubiera varones que van de putas, no habría trata ni prostitución. Ellos sostienen este delito: los que van a los prostíbulos, a la calle o a comprar imágenes en las plataformas digitales”.
Además, cuestionó la pasividad del Estado argentino: “Hoy las mujeres rescatadas no tienen restitución de derechos porque no hay presupuesto. Este gobierno hambreador, misógino y negacionista profundizó la trata y bajó la edad de las víctimas”.
Su llamado fue claro: hablar con las hijas, nietas y hermanas sobre los riesgos de las redes, pero también educar a los varones para que aprendan a relacionarse sin violencia.
Finalmente, recordó que existe un canal oficial de denuncia: la línea 145, gratuita y disponible las 24 horas. “Si sabés de alguien que está siendo explotada, llamá. Podés hacerlo de forma anónima. El silencio no es salud”, insistió.
Con 60 años y todavía marcada por “miles de violaciones anales, vaginales, bucales y emocionales”, Sonia Sánchez confesó que no se siente libre, pero que seguirá luchando:
“Mientras haya prostitución, habrá trata. Y mientras existan varones que van de putas, habrá mujeres esclavizadas”.
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