Publicidad de Encabezado

Lula tiene una aprobación del 60%

472

Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años, disfruta de un momento dulce el 60% de los brasileños aprueba su labor como presidente.

La mejora de su popularidad obedece a la situación económica, que sus compatriotas ven con optimismo, por lo que se han mitigado las reticencias hacia el izquierdista en el sur del país y entre los electores evangélicos. Ambos grupos apoyaron mayoritariamente a su adversario, Jair Bolsonaro, en los comicios.

El paquete de obras públicas y privadas en todos los Estados que pretende inyectar 350.000 millones de dólares en la economía es ambicioso.

El apoyo al líder del Partido de los Trabajadores (PT) en el sur del país -la mitad más blanca y rica– ha dado un salto espectacular de 11 puntos, para colocarse al borde de la media nacional. Los Estados sureños son territorio bolsonarista, pero el plan Safra (cosecha) de apoyo a los agricultores aparentemente ha tenido efecto. El ultraderechista Bolsonaro está de muy bajo perfil mientras la prensa revela cada día nuevos detalles de las maniobras de sus más estrechos colaboradores para vender valiosos regalos que recibió mientras estuvo en el cargo.

La economía no le ha dado disgustos a Lula desde que asumió la presidencia. Un programa que puso en marcha para incentivar la negociación de las deudas con los bancos ha sido bienvenido por los millones de familias que están atrapadas en números rojos. El desempleo ronda el 9%, aunque el sector informal alcanza 40 millones de trabajadores (en un país con 203 millones de habitantes). En el primer trimestre el PIB aumentó un 4% respecto al mismo periodo del año pasado.

Y entre los evangélicos, un colectivo que vota de manera bastante homogénea, por primera vez Lula tiene más partidarios (50%) que detractores (46%) aunque la diferencia es pequeña y está muy por debajo de la media nacional. Los líderes de las principales denominaciones evangélicas tienen una alianza política con Bolsonaro que Lula intenta erosionar mientras busca ampliar su apoyo parlamentario en busca de una mayoría en el Congreso, que por ahora dominan los afines a Bolsonaro. Aunque los diputados brasileños siempre están dispuestos a negociar, se trata de acordar el precio.

La cifra actual de popularidad del presidente están, de todos modos, muy lejos del récord alcanzado por Lula, un dato que le encanta citar. Cuado el primer presidente obrero de Brasil abandonó el poder, en 2010, gozaba de un apoyo superior al 80%. Ninguno de sus predecesores o sucesores alcanzó ni de lejos niveles similares. Era imposible vislumbrar entonces la fuerza que adquirió el antipetismo, azuzado por Bolsonaro y los suyos, y que el antiguo mandatario pasaría por la cárcel antes de protagonizar una resurrección política igual de inesperada.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *