Este Martes, por el temor que generó la guerra en Ucrania el país nórdico se convirtió en el miembros número 31 de la alianza militar transatlántica – OTAN- .
Este 4 de abril pasó a la historia tanto para Finlandia como para la OTAN, luego de la aceptación del país nórdico, así lo expresaron el secretario general, Jens Stoltenberg y el presidente finlandés, Saul Niinisto al izar la bandera de este país en la sede del bloque militar en Bruselas.
Stoltenberg declaró que “durante casi 75 años, esta gran alianza ha protegido a nuestras naciones y continúa haciéndolo hoy (…) Pero la guerra ha vuelto a Europa y Finlandia ha decidido unirse a la OTAN y ser parte de la alianza más exitosa del mundo”.
Además, se refirió a las declaraciones del presidente ruso Vladimir Putin, quien dijo que ordenó invadir Ucrania para evitar la expansión de la OTAN: “Está obteniendo exactamente lo contrario. Finlandia hoy, y pronto también Suecia, se convertirán en miembros de pleno derecho de la alianza”.
Pero, aunque esto es en parte cierto, para Rusia la adhesión de Finlandia es mucho menos peligrosa que la de Ucrania: históricamente, las invasiones que Rusia ha sufrido desde Europa occidental se dieron a través de Ucrania.
Más allá de esta cuestión, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia consideró que Finlandia estaba cometiendo un peligroso error histórico que desgastaría tanto las relaciones con Moscú y como su estatus en tanto actor generador de confianza en el mar Báltico y en Europa en general.
“Finlandia se ha convertido en uno de los pequeños miembros de la OTAN que no decide nada, perdiendo su voz especial en los asuntos internacionales. Estamos seguros de que la historia juzgará este paso precipitado”, agregó el Ministerio.
Finlandia, un país que históricamente se ha mantenido neutral, se enfrentó a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, en un conflicto conocido como la “Guerra de Invierno”.
La misma finalizó en 1940 con el Tratado de Paz de Moscú, en donde se acordó que Finlandia le cedería el 11% de su territorio a la URSS, aunque la gran resistencia de la primera impactó negativamente en el prestigio de esta última.
Ahora, 83 años después de estos acontecimientos, y tras la invasión rusa de Ucrania, Finlandia se ha unido formalmente a la OTAN, lo que se traduce para la alianza militar en una ampliación de 1.300 kilómetros adicionales de frontera directa con Rusia.
La adhesión de Finlandia también se dio en una fecha muy particular, ya que este 4 de abril coincidió con el 74 aniversario de la firma del tratado fundacional de la OTAN en 1949, que buscaba contener la expansión de la URSS.
A partir de ahora, el país nórdico estará bajo la protección del famoso Artículo 5º del Tratado: “Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas”.
¿Qué puede ofrecer Finlandia?
La histórica desconfianza del país hacia Rusia lo ha convertido en uno de los pocos estados europeos que ha mantenido un ejército de reclutamiento durante décadas de paz.
Justamente, las fuerzas terrestres, navales y aéreas de Finlandia están entrenadas y equipadas con un objetivo principal: repeler cualquier invasión rusa.
El país entrena a unos 21.000 nuevos reclutas cada año, que luego pasan a formar parte de su reserva de 280.000 soldados. Además, unos 870.000 finlandeses, de entre 17 y 60 años, se encuentran a disposición en caso de necesidad.
La Fuerza Terrestre está equipada con unos 650 tanques, de los cuales unos 200 son Leopards, y la Fuerza Aérea tiene una flota de 61 aviones de combate McDonnell Douglas F/A-18 Hornet.
Finlandia tiene lo que llama “la artillería más potente de Europa occidental”, que incluye unas 1.500 armas: unos 700 obuses y cañones, 700 morteros y unos 100 lanzacohetes.





